Asamblea del Valle tendrá nueve diputadas por primera vez en la historia

A la Asamblea del Valle del Cauca le llegó la hora de vestirse de mujer. En un hecho inédito en la historia de la Corporación, el 1  de enero nueve de ellas tomarán juramento como diputadas.

Algunas ya son decanas en el cargo, otras se estrenarán como primíparas; algunas son de Cali, otras  tendrán que buscar casa en la ciudad ‘grande’ de la región; algunas ya conocen el recinto donde sesionarán y otras solo han pasado por fuera del Edificio San Luis, la sede “casi en  ruinas” cuya recuperación podría ser el único proyecto que las convoque a todas.

Y la verdad es que, pese a que solo fueron elegidas hace una semana, casi todas ya han pensado en la ‘pinta’ que lucirán el día de su posesión. Sinceridad de mujer, frivolidad de mujer.

Varias de ellas, pertenecientes a la coalición de la gobernadora electa Dilian Francisca Toro, se encontraron el pasado martes para hablar “de  la necesidad de trabajar para aumentar el presupuesto del Valle del Cauca” y asumir el compromiso de que abandonarán el norte del departamento.

Una buena noticia para Martha Lucía Vélez Mejía, la cartagüeña que después de gerenciar un banco y desempeñar otros cargos en la empresa privada aceptó ser secretaria de Hacienda Municipal, primero en su tierra natal y después en Ansermanuevo.

Así, la esposa desde hace once años de Diego Fernando y contadora con especialización en finanzas públicas  se dejó conquistar de  la política y, tras ser precandidata a la Alcaldía de Cartago, decidió lanzarse en pro de la Asamblea, logrando la tercera votación del Partido de la U para esa Corporación.

Y si alguien puede darles ‘cátedra’ a las principiantes es la conservadora Amanda Ramírez Giraldo, quien iniciará su cuarto periodo en serie como diputada, después de cumplir dos en el Concejo de Cali.

Administradora de empresas especializada en derecho constitucional, dice que su ‘hijo’ es un programa de apoyo a universitarios de escasos recursos y que estar lejos de su esposo y demás familiares en momentos clave ha sido el  sacrificio más grande que ha tenido que hacer durante los 18 años que ha estado dedicada a la política.

Diana Patricia Moreno Cetina, una caleña abogada especialista en derecho administrativo será una de las cartas liberales en la Duma Departamental, adonde llega después de trabajar durante 18 años al lado de la concejal Clementina Vélez, pero teniendo muy claro ahora que “una cosa es ayudar en una campaña y otra muy distinta que uno sea la candidata”.

Soltera y madre de Andrea Sofía, de 12 años, quien se llena de emoción cuando ve la foto de su mamá en los periódicos, dice que tiene razones personales para ocuparse especialmente por el bienestar de los discapacitados y que, curiosamente, pese a todo su trasegar en el sector oficial, nunca ha estado en el recinto que desde enero ocupará como diputada.

Y cuando de las más jóvenes se trata, María Isabel Moreno Salazar dice con orgullo que, a sus 23 años y recién graduada como abogada, está segura de que quiere asumir la política como proyecto de vida porque “el Valle del Cauca requiere de nuevos liderazgos” y de paso también Colombia, porque ya convenció a sus padres de que la apoyen en su  sueño de ser senadora y hasta la primera  presidenta de la República.

Nacida en Yumbo e integrante de la ‘ola’ que impulsara Antanas Mockus años atrás, la representante de la Alianza Verde considera que el estudio es vital, por lo que espera alternar sus tareas como diputada con una maestría en gobierno y políticas públicas.

Otra de las liberales que llega por primera vez a la Asamblea del Valle es la palmirana Luzdey Martínez Martínez, una abogada con especialización en gestión pública  que se siente satisfecha al contar de  su origen humilde y que trabajó como empleada doméstica mucho antes de llegar a ser la presidenta del acueducto de su natal Rozo.

Tras completar tres periodos como concejal, la madre de una hija de 19 años dice que fue la más votada en la Villa de las Palmas y que corresponderá a “esta nueva bendición de Dios” con mucho trabajo social,  poniendo en práctica  sus dos mandamientos de la política: no mentir y no comprometerse con lo que no puede hacer.

Mariluz Zuluaga Santa, abogada, con especialización en finanzas y maestría en derecho administrativo, esposa de Fidel y madre de Antonella, de 5 años, se define así misma como una mujer carismática, trabajadora y disciplinada “que siempre está ayudando a la gente”.

 Ahora asambleísta por Cambio Radical, tras sumar la mayor votación para esa Corporación en la capital del Valle, suma 20 años y ocho meses de trayectoria pública desde que empezó como auxiliar en la Alcaldía de Cali, para luego ser directora de los Cali 4 y 5, secretaria de Bienestar Social del Municipio y defensora del Paciente.

Otra que también repetirá curul en la Duma Departamental, esta vez para el liberalismo, es Myriam Cristina Juri Montes, quien arriba a su tercer periodo, después de una amplia carrera en el sector público que la ha llevado por la jefatura de personal de la Gobernación del Valle, la Secretaría de Obras Públicas, el ISS, Emcali y Dancoop.

Caleña, casada e ingeniera industrial con maestría en administración y una hija que siguió sus pasos profesionales pero emigró a Dubai, dice que el mejor consejo que puede darles a sus colegas nuevas es que se preocupen por aprender “cómo funciona la parte  jurídica porque en  la Asmablea  no hay asesores para los proyectos de ordenanza”.

Y para cerrar el cuarteto de mujeres liberales que mandarán la parada en la  Corporación vallecaucana está Géssica Vallejo Valencia, quien desde los 16 años ya se perfilaba como una líder estudiantil con madera para la política y pronto fue secretaria  de Macroproyectos y concejal en su natal Candelaria.

Abogada con especialización en derecho constitucional, también es propietaria de una inmobiliaria y madre de Valeria e Isabella, de 10 y 7 años respectivamente, de quienes muchas veces se ocupan las abuelas y los tíos para que ella pueda “servir a la gente, que es lo que me gusta de la política”.

El ramillete de asambleístas del departamento lo completa Juana Eloisa Cataño, quien durante cuatro años  se desempeñó como relacionista pública y periodista y que ahora, por cuenta de la política, ha sacrificado etapas importantes de la vida con su hija Violeta, de 4 años, “para garantizarles un mejor futuro a las nuevas generaciones, que también es ella”.

Dice que en su familia no hay antecedentes de políticos, por lo que fue un poco difícil que su mamá  entendiera que lo del deseo de ser diputada era en serio. “Quiero llevar a la acción toda  la actitud crítica que siempre ha tenido  mi papá sentado en el sofá frente al  televisor”. Y consciente de que representará  la oposición en la Duma, sostiene  que si bien una golondrina no hace verano, “una gallina sí cacarea muy duro cuando va a poner un huevo y ese será mi papel”. (tomado del pais.com.co)